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Enfermedad meningocócica

Vacunas para prevenir la enfermedad meningocócica

Existen vacunas contra el meningococo que ayudan a prevenir cinco tipos (serogrupos) de bacterias meningocócicas, incluidos los tres tipos más comunes en Estados Unidos (serogrupos B, C e Y). Las vacunas contra el meningococo no pueden prevenir todos los casos de la enfermedad pero brindan protección a todas aquellas personas que podrían enfermarse si no se vacunaran.

Para niños

La vacuna combinada contra el meningococo (MenACWY o Hib-MenCY-TT) se recomienda a niños de 2 meses hasta los 10 años que corren mayor riesgo de contraer la enfermedad meningocócica. Los niños pueden correr un riesgo mayor debido a ciertas afecciones médicas, si viajan a un país con tasas altas de enfermedad meningocócica o si hay un brote en su comunidad. Las dosis de refuerzo se pueden recomendar si el niño corre mayor riesgo. Consulte con el proveedor de atención médica de su hijo para obtener más información.

Para preadolescentes y adolescentes

La vacuna combinada contra el meningococo (MenACWY) se recomienda normalmente a todas las personas de entre 11 y 18 años. La primera dosis debe administrarse entre los 11 y 12 años y una dosis de refuerzo a los 16 años. Para los adolescentes que reciben la primera dosis a los 13 a 15 años, se debe administrar una dosis de refuerzo por única vez, preferentemente entre los 16 y 18 años, antes del umbral de mayor riesgo. Los adolescentes que reciben su primera dosis de la vacuna combinada meningocócica tetravalente a los 16 años no necesitan una dosis de refuerzo.    

La vacuna contra el meningococo, serogrupo B, se recomienda a los niños entre 10 y 18 años que corren mayo riesgo de manifestar infecciones meningocócicas del serogrupo B debido a ciertas afecciones médicas, al hecho de que están administrando medicamentos específicos y a la circunstancia de haber sido clasificados dentro del grupo de mayor riesgo durante un brote de enfermedad meningocócica del serogrupo B. La vacuna contra el meningococo serogrupo B también puede administrarse a cualquier persona de 16 a 23 años para proporcionar una protección a corto plazo contra la mayoría de las cepas de la enfermedad meningocócica del serogrupo B. Lo recomendable es vacunarse entre los 16 y los 18 años de edad. Consulte con su proveedor de atención médica para obtener más información.

Para los adultos

Se recomienda tanto la vacuna combinada tetravalente contra el meningococo (MenACWY) como la vacuna polisacárida contra el meningococo (MPSV4) en el adulto que:

  • Tiene una lesión en el bazo o se lo han extirpado.
  • Tiene deficiencia del sistema de complemento.
  • Es microbiólogo y está regularmente expuesto a Neisseria meningitidis (el patógeno causante de la enfermedad).
  • Reside o planea viajar a un país donde la enfermedad es común.
  • Pertenece a un grupo identificado como de alto riesgo debido a un brote de la enfermedad meningocócica de serogrupo A, C, W o Y.
  • Es estudiante universitario de primer año y vive en una residencia estudiantil.
  • Es recluta militar.

Las dosis de refuerzo se pueden recomendar para adultos que corren alto riesgo. Consulte con su proveedor de atención médica para obtener más información.

La vacuna contra el meningococo, serogrupo B, se recomienda a los adultos mayores de 19 años que no la recibieron cuando eran preadolescentes o adolescentes y que corren mayor riesgo de manifestar infecciones meningocócicas del serogrupo B debido a ciertas afecciones médicas, al hecho de que están administrando medicamentos específicos, a la circunstancia de haber sido clasificados dentro del grupo de mayor riesgo durante un brote de enfermedad meningocócica del serogrupo B o por trabajar como microbiólogo que manipula habitualmente muestras aisladas de meningococo. La vacuna contra el meningococo serogrupo B también puede administrarse a cualquier persona de 16 a 23 años para proporcionar una protección a corto plazo contra la mayoría de las cepas de la enfermedad meningocócica del serogrupo B. Lo recomendable es vacunarse entre los 16 y los 18 años de edad. Consulte con su proveedor de atención médica para obtener más información.

¿Qué es la enfermedad meningocócica?

La enfermedad meningocócica es causada por la bacteria Neisseria meningitidis, también llamada meningococo. Algunas personas portan estas bacterias en la parte posterior de la nariz y la garganta sin manifestar signos o síntomas de la enfermedad. Sin embargo, a veces estas bacterias pueden invadir el cuerpo y causar ciertas enfermedades, que en conjunto se conocen como enfermedad meningocócica.

La bacteria Neisseria meningitidis se propaga entre las personas a través del intercambio de secreciones respiratorias y de la garganta (saliva o escupitajo) durante un contacto cercano (por ej., al toser o besar) o prolongado, especialmente si viven en la misma casa. Las bacterias no se propagan por contacto casual o simplemente por respirar el aire donde ha estado una persona con la enfermedad meningocócica.

Las dos enfermedades más graves y frecuentes causadas por la bacteria Neisseria meningitidis son las infecciones del tejido que rodea al cerebro y la médula espinal (meningitis) y las infecciones del torrente sanguíneo (bacteriemia y septicemia). La enfermedad meningocócica puede ser mortal y siempre debe considerarse como una emergencia médica. Aproximadamente entre el 10 y el 15 por ciento de los casos de enfermedad meningocócica es mortal. De los pacientes que se recuperan, 1 de cada 5 sufre discapacidades a largo plazo como amputaciones, sordera, trastorno del sistema nervioso o daño cerebral.

Meningitis meningocócica

Una consecuencia común de la infección por meningococo es la meningitis. Cuando es causada por la bacteria Neisseria meningitidis, se la denomina meningitis meningocócica o meningitis bacteriana. Cuando una persona tiene meningitis meningocócica, las membranas protectoras que cubren su cerebro y la médula espinal, conocidas como las meninges, se infectan y se hinchan. Esto se caracteriza por un inicio repentino de fiebre, dolor de cabeza y rigidez en el cuello. Suele estar acompañada por otros síntomas, tales como:

  •  Náuseas.
  •  Vómitos
  •  Fotofobia (sensibilidad a la luz)
  •  Estado mental alterado (confusión)

Los síntomas de la meningitis meningocócica pueden aparecer rápidamente o después de varios días. Normalmente se desarrollan dentro de tres a siete días después de la exposición.

En los recién nacidos y bebés, los síntomas clásicos de fiebre, dolor de cabeza y rigidez en el cuello pueden no presentarse o ser difíciles de detectar. Los bebés con meningitis puede mostrarse lentos o inactivos, tener vómitos, estar irritables o inapetentes. Al progresar la enfermedad, los pacientes de cualquier edad pueden tener convulsiones.

Bacteriemia y septicemia meningocócica

Otra consecuencia común de la infección por meningococo es la meningococcemia, también conocida como bacteriemia o septicemia meningocócica. Es la enfermedad más peligrosa y mortal de las causadas por Neisseria meningitidis. Cuando las bacterias Neisseria meningitidis entran al torrente sanguíneo y se multiplican, dañan las paredes de los vasos sanguíneos y causan hemorragias en la piel y en los órganos.

Entre los síntomas se incluyen:

  • Fiebre
  • Fatiga
  • Vómitos
  • Manos y pies fríos
  • Escalofríos
  • Dolores intensos en los músculos, las articulaciones, el pecho o el abdomen
  • Respiración rápida
  • Diarrea
  • Erupciones en la piel de color púrpura oscuro (petequias o erupciones del puerperio) en las etapas posteriores

¿Quién contrae la enfermedad meningocócica?

Cualquier persona puede contraer la enfermedad meningocócica pero es más común entre los bebés menores de un año y en las personas con ciertas afecciones médicas. Los adolescentes y adultos jóvenes de 16 a 23 años también corren mayor riesgo de contraer la enfermedad meningocócica.

¿Puede tratarse la enfermedad meningocócica?

El diagnóstico y tratamiento tempranos son muy importantes. Si se presentan síntomas, el paciente debe consultar con un médico inmediatamente. La enfermedad meningocócica puede tratarse con una serie de antibióticos eficaces. El tratamiento con antibióticos debería reducir el riesgo de muerte; no obstante, a veces la infección ha causado demasiado daño al organismo por lo que los antibióticos no logran evitar problemas graves de salud a largo plazo o la muerte.

¿Está listo para vacunarse?

 
 

Vista microscópica del meningococo.

 

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